11.9.17

Pareciera ser que el artista, además de hacer su trabajo, tiene que convencer a los demás de que está trabajando. En el capitalismo, donde el que hace dinero es el que tiene dinero, cada tanto aparece alguien que vendiendo jugo de naranja exprimido o haciendo no sé qué cosa en el garaje de su casa se hace millonario. Pero esa excepción es favorecida por el mismo capitalismo, para dar la sensación de que hay libertad dentro del sistema. No digo que sea falso, pero es un dato aislado. En cambio, si vas a un pueblo chiquito en cualquier parte del mundo, un pueblo donde no haya médicos o abogados, van a vivir de una forma precaria, complicada, pero seguro que en ese pueblo escuchan música. Probablemente no hagan música, pero suena en la radio o en los celulares. Es decir, el arte está, pero naturalizado. Como cuando uno respira, que no está pensando todo el tiempo “estoy respirando aire” o que si el aire se termina morimos todos en cuatro o cinco minutos. Entonces si la pregunta es cómo vivir de la práctica artística diría que a veces es más saludable inventarse un trabajo que conseguirse uno. Intuyo que, entre eso tan polarizado que sería vivir del arte o vivir de otra cosa, hay una cantidad de grises para inventar muy grande. 

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