19.10.14

Los orígenes de la inquietud

Contemplar la idea de futuro satisface una imagen optimista de la vida, deduciendo que para poder pensarlo necesitamos confiar en el día de mañana. Si presumimos de la desconcertante combinación de miedo y deseo que es el futuro, la muerte no sería el final de la vida sino el principio del porvenir y en  este argumento envejecer retornaría en algo nuevo. La prehistoria del futuro serían las personas más viejas contándonos en el presente acerca del pasado. Nosotros morimos, pero nuestros genes son inmortales y aun así la memoria humana es tan sofisticada que no cabe en el código genético y depende del lenguaje para sucederse de los más viejos a los más jóvenes. Algo se transmite pero esa transmisión no sucede en lo que se está diciendo, sino en el acto mismo de traspaso. Decir es un episodio performático que produce sentido, historia y también ficción, porque una biografía se concibe de recuerdos pero sobre todo de aquello sucedido durante nuestros olvidos y de lo que inventamos para completar esas vacantes. Escribimos libros, hacemos planes y obras de arte e incluso nos reproducimos con la expectativa de no quedar ausentes del futuro. Rimbaud decía que hace falta cambiar la vida, y si no es posible, al menos cambiar la percepción de la vida. Freud le respondía que los seres humanos no podemos renunciar a nada y no hacemos más que cambiar una cosa por otra. 

1 observaciones :

Tuky Waingan dijo...

"una biografía se concibe de recuerdos pero sobre todo de aquello sucedido durante nuestros olvidos"
hay poesía en ese fragmento.

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