27.1.09

Tome una fotografía.

No dice ni tiene que decir nada. Nadie muere ni nace en ella, no muestra ningún momento bello de la vida. No es un retrato, ni un atardecer, ni una escenografia con colores bonitos. Es de noche, uso una cámara pocket con flash. Esta tomada desde arriba de un auto: apenas baje la ventanilla y saque el brazo como queriendo pegar un puñetazo.
Estoy lleno de odio, así que no tengo ganas de retratar nada hermoso. No podría tampoco, todo lo que sale de mi es acumulación de tristeza.
Así que miro al mundo con pena.
Tome seis fotos más: un agave, un caballo, una casa, una pileta de lona, unos perros, otro agave hermosísimo.
No hay belleza en la desesperación, ni poesía. No vale la pena imitarla ni reproducirla.
Sin embargo mi foto me parece atractiva. Es enérgica, ordinaria. Fascinante y grosera.
Mi foto soy yo, es mi pedantería la que se ve satisfecha.
Debería llamarla “autorretrato”, pero no hace falta decir todo.

1 observaciones :

laurilin dijo...

Mi foto soy yo, es mi pedantería la que se ve satisfecha.
mas exacto imposible.

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muchas gracias.