26.1.09

Ausencia o presencia

El amor es grosero y espiritual, pero nunca incondicional. No hay amor sin pretensión de recompensa, no hay nada sublime en el amor. El amor es una necesidad que se satisface con más y más amor.
El amor se termina cuando empieza el amor, el amor arranca justo ahí cuando el amor se esta agotando. El amor de una madre es absoluto, pero tal vez no es amor, es otra cosa. Yourcenar dice: “…mas tarde he visto a nuestro hijo acurrucarse junto a ti, y he pensado que el hombre, sin saberlo, busca sobre todo en la mujer el recuerdo del tiempo en que su madre lo abrazaba. Quizás creo yo haber sido tu primer hijo.”
El amor tiene excesos y faltas, el amor es eso salvaje que no se deja conquistar para no dejar de ser amor y transformarse en cariño o algún otro sentimiento menor.
El amor, finalmente, es uniforme y poderoso. Adverso y compasivo. El amor que se consume no se recupera. El amor es un espacio de tiempo suspendido entre un montón de dolor y la tristeza que vamos a sentir luego por haberlo perdido.
El amor es posible cuando lo reconocemos perdido.

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