3.11.08

- Mi mamá me tenía en una caja.

-¿Como en una caja?

-Si, porque tenía que ir a trabajar y no tenía quien pudiera cuidarme. Me dejaba adentro de una caja muy grande con un urinal y pan.

-¿Y cuando empezaste a pintar?

- cuando me liberé de mi esposo. Antes era distinto, hacías lo que te decían tus padres primero y tu marido después. Fui a la psicóloga en la época que le cortaron las piernas y empezamos a dormir en camas separadas. Y ahí recién pude pintar.

- ¿Se separaron?

- Si, claro. Que le corten las piernas fue el principio de todo un período de maltrato. El estaba cada vez más malo conmigo porque no podía vigilarme como antes. Imaginate, depender de mí para todo se le hacia insoportable. Tampoco podía dejarlo porque se moría sin nadie que lo atienda, no tenia a nadie más que a mí. Así que seguía con él pero no le hablaba. Y ese fue el principio de de algo horrible. Ya no le dirigía la palabra, ni siquiera lo miraba: lo alimentaba, lo cambiaba,  lo llevaba al baño y lo ayudaba a acostarse pero todo eso sin decir una sola palabra. A veces lo escuchaba que me llamaba y demoraba en ir. Siempre iba, pero cada vez tardaba más. Yo creo que me volví así porque no era justicia lo que buscaba, quería vengarme. Al principio se quejaba pero entendió que si yo me iba se quedaba solo. Y si se protestaba ya estábamos separados, no tenía ningún derecho sobre mí. El se volvió dócil y yo me convertí en un monstruo. 

Que lindo ese sweater que tenés puesto.

- Gracias.

- Mi ex tenía uno muy parecido. Antes de que le corten las piernas me engañaba. Yo sabía que andaba con otra pero no tenía pruebas, era por intuición. O por haber pasado tantos años con él. Un día llegue a la casa de mi hermana y encontré el sweater en su dormitorio y así me di cuenta. Lo que todavía no entiendo es como hice para seguir hablándole después de tanto tiempo.

- ¿A él?

- No. A mi hermana.

- ¿y que hiciste?

- Nada, no sabía que hacer. Me daba miedo dejarlo por la remota posibilidad de que pudiera ser feliz después de haberme arruinado la vida. Pensaba que mi hermana era dichosa y la comparaba conmigo y me sentía una mierda. Lo único que pude hacer fue empujar a mi hermana y me acuerdo que se corto con la mesada. Sangraba tanto, pensé que solo una mujer podía sangrar así y me acordé de verlo llorar a  mi marido y pensar que solo un hombre puede llorar así. No me puedo pasar la vida rankeando las desgracias ajenas ni pensando cosas horribles en voz alta, pero aprendo a partir de comparaciones. Viví de una caja a otra tanto tiempo que mi mundo es a partir de referencias como esas. 

3 observaciones :

antolín dijo...

haciendo mini-turismo en una caja ;-)

un barrio mejor dijo...

nadie me explico nada nunca
menos del arte
me tuve que dar cuanta sola
pero claro que solo del sentimiento
por llamarlo de alguna manera

igual sigo sin entender nada
a los 3 años la tenia mucha mas clara

seleccionaleatoria dijo...

.
("Cuando uno se enfrenta a una enfermedad hereditaria, toma conciencia de que es parte de algo. No importa cuánto haya intentado ser uno mismo, uno terminará siendo como sus padres". gore vidal)

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muchas gracias.